Automatización Robótica de Procesos: amenaza u oportunidad

El mundo empresarial y organizacional, a medida que ha ido avanzando el siglo XXI, ha traído consigo una serie de retos que implican que se enfoque en el tema de la efectividad (es decir, hacer las cosas de la forma correcta, con calidad, y haciendo un uso óptimo de los recursos involucrados), con el fin de lograr competitividad en un entorno cada vez más globalizado; surgiendo diversas metodologías administrativas para lograr la optimización de proceso y alcanzar dicha efectividad.

A lo largo de la historia, se han visto diversos modelos productivos que rigen la dinámica empresarial, y actualmente estamos hablando de la cuarta revolución industrial, la cual pretende alcanzar una asignación de recursos más eficiente a través de fábricas inteligentes, capaces de adaptarse mejor a las necesidades productivas del siglo XXI. Inmerso en esta cuarta revolución industrial, se encuentra el concepto de Automatización Robótica de Procesos (RPA, por sus siglas en inglés), que implica el uso de una aplicación de software que replica la interacción de un ser humano con una interfaz de usuario de un sistema informático. Esto representa un ahorro de tiempo en ejecución de tareas de nivel muy operativo, y al mismo tiempo reducción de errores y reprocesos.

Sin embargo, estos avances en automatización se pueden ver como una amenaza o una preocupación, en la medida de que tienen un gran potencial para sustituir fuerza laboral. Ahora, ¿será posible poder ver esta situación desde otra perspectiva? En lugar de plantear el gran interrogante sobre qué trabajos realizados actualmente por el ser humano serán ejecutados por asistentes de automatización, nos podemos preguntar cómo se puede ver potencializadas las labores operativas del día a día para enfocar las energías en labores que las máquinas no pueden ejecutar, logrando así nuevas oportunidades laborales. Podemos imaginar cómo se puede lograr una sinergia y un trabajo colaborativo entre las máquinas y el ser humano para focalizar los esfuerzos en mejorar las ineficiencias en los sistemas operativos, y así lograr la ventaja competitiva que una organización requiere. Si se es lo suficientemente inteligente para entender cómo llegar de forma correcta a la implementación de un RPA, se pueden lograr soluciones de optimización de procesos que permitan aumentar la productividad, mejorar los ingresos de los empleados y aumentar la demanda de mano de obra más cualificada. El gran reto radica en cambiar la perspectiva e introyectar el hecho de que las máquinas inteligentes pueden ser nuestros aliados y colaboradores en la resolución creativa e innovadora de problemas.

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